Eres una cascada de oportunidades,
Eres una línea curva hacia arriba,
siempre hacia arriba.
Eres lo preciso de este Cosmos,
una oda al desorden.
Eres el cuarto intento,
una cover, un latido.
Eres la primera chispa de este Big Bang,
Eres autónomo de sonrisas,
la tormenta imperfecta,
Eres un adentrarse mar adentro
en una barca de infinitos,
lunes
domingo
Se me ha olvidado conducir.
A veces sueño que no amanece,
Con tu cuerpo y mi cuerpo,
eclipse total.
Vislúmbrame
en tu habitación desnuda,
Sin muebles,
sin sábanas, sin ventanas,
Tatúame en
tus pupilas,
Beso tras
beso, embestida tras embestida,
Y todo son
uñas y dientes
y queman la piel estas promesas que se estrellan contra mi cuello.
Ha llegado
la locura, la explosión, el deshielo,
Vamos a
perpetuarnos en esta estación,
Insomnes.
miércoles
Crash
Hay una casa donde las ventanas son ciertamente una tentación para romper, crear un nido ahí con algo de música y ver pasar todo lo que nos perdemos.
Parece tan suave y tan simple salir de la zona de confort ahora, que preferiría vivir en las aristas de cualquier acantilado antes que aquí.
Nos ven caminar meditabundos por la bahía y desearían ser nosotros, Nos hemos complicado a existencia como nadie, hemos vivido como todos. Y nos imaginamos estampados en un cartel amarillo con tipografía exagerada en las estaciones de autobuses de todo Madrid.
Parece tan suave y tan simple salir de la zona de confort ahora, que preferiría vivir en las aristas de cualquier acantilado antes que aquí.
Nos ven caminar meditabundos por la bahía y desearían ser nosotros, Nos hemos complicado a existencia como nadie, hemos vivido como todos. Y nos imaginamos estampados en un cartel amarillo con tipografía exagerada en las estaciones de autobuses de todo Madrid.
domingo
Nueva Zelanda
Estoy segurísima de que un escritorio de Nueva Zelanda es aún menos interesante que el que me espera en Madrid a mi vuelta. Por lo menos mi escritorio de Madrid no tiene trazos de expectativas trituradas de una vida en el extranjero.
No tengo ni idea de qué es lo que voy a contarles cuando vuelva a casa. Sé que esperan, ansiosos por escuchar mis historias. Las mismas historias que anduve anticipando antes de poner un pie en Galway. Tal vez les cuente...
¡Lo contenta que estoy de volver! ¡Oh sí! ¡Y el cielo! El cielo hermoso y azul, con su brillante sol amarillo.
El mismo cielo y el mismo sol que dejara una vez atrás.
Cómo explicarles que la belleza que esperaba de las pintorescas colinas, el fluir de los ríos y la grandeza de los valles más verdes ya la había vislumbrado desde lo alto de las terrazas de mi ciudad,
caminando por la Latina,
en la sonrisa de un desconocido del metro,
en los acordes de una guitarra.
Cómo les digo yo que en lugar de la aventura de mi vida, me he topado con que el verdor de la hierba sólo escondía un montón de promesas incumplidas. Que me pareció haber encontrado lo que buscaba y lo perdí por el camino.
Ojalá alguien me hubiera prevenido sobre todo esto antes de haberme dejado todas mis ganas repartidas por los aeropuertos y una bolsa de ropa sucia en aquel hostal de Krakovia, o antes de haber derramado un vaso de vino en aquella alfombra.
Supongo que puedo contarles que me he dado cuenta de que aquí tengo todo lo que necesito.
Pero no todo lo que quiero.
Quiero probar todas las estaciones de tren de Europa, comer pasta durante tres días seguidos, que ese piso no sea como me esperaba, que mi compañero tenga el síndrome de Tourette.
Quiero echar de menos sin estar de más.
No tengo ni idea de qué es lo que voy a contarles cuando vuelva a casa. Sé que esperan, ansiosos por escuchar mis historias. Las mismas historias que anduve anticipando antes de poner un pie en Galway. Tal vez les cuente...
¡Lo contenta que estoy de volver! ¡Oh sí! ¡Y el cielo! El cielo hermoso y azul, con su brillante sol amarillo.
El mismo cielo y el mismo sol que dejara una vez atrás.
Cómo explicarles que la belleza que esperaba de las pintorescas colinas, el fluir de los ríos y la grandeza de los valles más verdes ya la había vislumbrado desde lo alto de las terrazas de mi ciudad,
caminando por la Latina,
en la sonrisa de un desconocido del metro,
en los acordes de una guitarra.
Cómo les digo yo que en lugar de la aventura de mi vida, me he topado con que el verdor de la hierba sólo escondía un montón de promesas incumplidas. Que me pareció haber encontrado lo que buscaba y lo perdí por el camino.
Ojalá alguien me hubiera prevenido sobre todo esto antes de haberme dejado todas mis ganas repartidas por los aeropuertos y una bolsa de ropa sucia en aquel hostal de Krakovia, o antes de haber derramado un vaso de vino en aquella alfombra.
Supongo que puedo contarles que me he dado cuenta de que aquí tengo todo lo que necesito.
Pero no todo lo que quiero.
Quiero probar todas las estaciones de tren de Europa, comer pasta durante tres días seguidos, que ese piso no sea como me esperaba, que mi compañero tenga el síndrome de Tourette.
Quiero echar de menos sin estar de más.
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Irlanda,
Madrid,
Nueva Zelanda,
tetas
lunes
Three times 50ish. Part II
La historia de Kike:
Cuando ella murió, al pobre se le rompió el corazón. Lloró, se emborrachó,
quemó todos los libros, pero no hallaba la paz. Una noche de luna llena, Kike
fue al cementerio, se introdujo en la tumba de su musa y robó la urna con sus
cenizas. Aquella noche se la cenó, una cucharada tras otra.
La historia de Pablo:
Mientras recorría la Gran Vía, Pablo encontró una cartera en el suelo.
En su interior descubrió la foto de una hermosa chica pelirroja, probablemente
la dueña.
A la mañana siguiente, Andrea vio que alguien había dejado su cartera
perdida en el rellano. Al echar un vistazo, observó que nada faltaba. Excepto
su fotografía.
La historia de Yoli:
A medida que la mar enfurecía debido a la tormenta, los marineros decidieron tirar por la borda los artículos más pesados que sobrecargaban el barco. Los hombres estaban a lo suyo cuando una distinguida dama les entregó a su esposo: "Muchachos" dijo ella "este hombre es sin duda una carga insoportable".
Etiquetas:
barcos y putas,
carteras perdidas,
fotografías robadas,
maridos,
musas,
poesía
viernes
3 times 50. Part I
Maria Johanna´s story:
The flower ate the sunlight. The
grashopper ate the flower. The toad ate the grasshopper. The snake ate the
toad. The hawk ate the snake. The hawk broke his left wing and the rat ate him,
The pig ate the rat. Maria didn´t
eat the pig because she´s fucking vegetarian.
Richard´s
story:
Little Richard was in love with a
florist. He passed by her small shop daily, on his way to school.
Friday, Richard stole his mum´s rare
orchid and ventured out. He would give it to the florist, for although she had
many flowers in her shop, none were really hers.
Anastasia´s story:
While little Anastasia was
preparing to leave for college, her mischievous cat ate her homework. There was
nothing she could do about it.
Later in class...
"Where's your homework
Anastaniqua?"- the teacher asked
Anastasia knew her teacher
wouldn't believe the truth.
"I had other things to
do"- she answered
Etiquetas:
flowers,
homework,
micro cuento,
vegetarians
Mobile Swimmer
Midway Stations.
Evergreens.
Living Room.
Movie Kisses.
Test Tubes.
Waiting Room.
Work Place.
Time-out.
Your money or your Life.
Mi móvil se ha hundido y nadie sabe cómo ha sido.
C´est la vie :)
Evergreens.
Living Room.
Movie Kisses.
Test Tubes.
Waiting Room.
Work Place.
Time-out.
Your money or your Life.
Mi móvil se ha hundido y nadie sabe cómo ha sido.
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