…Donde Narciso se masturba a orillas de su reflejo.
Al lado de la ventana, el diván del ser o no ser
Donde reposa tu espalda destilando fantasía
Con vistas al patrimonio del pecado,
A las profesionales del desliz.
Con aire acondicionado, alarma antirrobo y detector de humos,
Por si acaso se cuela el pirómano de las promesas incumplidas.
Una cocina con barra americana y un horno balay
Para asar los pájaros que rondan mi cabeza,
Y un reloj de pared con un restraso de 10 minutos.
Un minibar para mojar al amanecer los churros en cerveza.
El sofá entre tus piernas,
Donde se queman las primaveras de mi niñez,
Km 0, el comienzo de las carreteras,
Y en la pared un lienzo a grandes pinceladas de locura.
Un baño perfumado y un WC que no se atasque,
Para poder vomitar tranquilamente las borracheras,
Y con una bañera donde apuñalar la sensatez
Y un espejo grande para ensayar discursos tontos
Y para reventar los granos en el alma de mi pubertad.
Una cancha para esquivar los duros pelotazos de la vida,
Y en el tejado un para-rayos de dudas.
Y un cuarto oscuro donde la muerte por 2 € te hace un francés.
Mi habitación con acceso vetado al polvo sin pasión de los casados,
La cama, eutanasia de las ojeras, donde he hipotecado tantos momentos a tu lado.
Un comedor para digerir un futuro sin pasado,
Y una salita donde discuten los poetas fracasados.
Ah! Y un desván para guardar
A los que viven el verbo vivir al filo de la muerte,
A los que nunca encuentran un chupito demasiado fuerte,
A los teloneros, a los que se han quedado calvos por echar al aire tantas canas,
A las actrices porno cuarentonas y a las estrellas del rock olvidadas.
domingo
lunes
En el desván...
... hay esquimales llorando al lado del radiador, en el cenicero se consume la juventud de cabellos dorados, por el prado de las mandrágoras, en la senda del alcohol hace autostop la quimera, hay minas de lágrimas bajo viejas fotografías en sepia, veo una canoa de párpados, una estantería de labios pintados por el amanecer de calles desiertas y al pie de la escalera,un gato sordo de escayola escupe bolas de desesperación.
domingo
El transoceanico de Kike.
"Desabrochó la camisa con impacientes dedos y me despojé de la misma. Caída la coraza superior, quedé reducida a lo que llevaba de cintura para abajo. Pensé que en ese punto se detendría el desnudamiento, pero erré en el cálculo. Él me rogó que no permitiera que lo poco que quedaba de mi ropa le privara una vista completa de mi persona, y así yo, harto obsequiosa, consentí de buena gana a lo que él quisiera. En un instante pues, me abrió la falda y cayó ésta a mis pies.
Me encontraba ahora de pie, tal y como me habían traído al mundo, ante mi juez, al que no parecía desagradar el panorama. No había, sin embargo, perdido yo del todo mi pudor, por lo cual sentía aun gran turbación ante el estado en el que me veía; pero mi buen galán, me colmó de halagos, lo que me enorgulleció enormemente el haber pasado la prueba con el beneplácito del docto.
Mi amigo, que me tenía a su disposición, quiso satisfacer su curiosidad hasta tal extremo que me colocó en todo tipo de posturas, luces y trasluces que imaginar se pueda, no sin permitirse pausas para besarme o las libertades que movían sus manos vagabundas, que ahuyentaban la verguenza y dejaban un calido arrebol de deseo allí por donde pasaban.
Y entonces, agotados todos los medios del deleite de la vista, mi compañero se arrancó la ropa y, entre el calor que guardaba la estancia cerrada y el ardor contagioso de la escena, se despojó de la ropa interior, dejando expuesta su carga que, orgullosa enarbolaba su ariete de cabeza monda y bermeja. Tiro de mí y me colocó cerca de su regazo, pues se encontraba de pie justo ante mí, y aproximando su particular ídolo a la dulce hendidura del placer, apuntó dentro y con ayuda de un empujoncito mío hacia delante, lo introdujo de una echándose mis muslos a sus caderas, y lo hundió, milímetro a milímetro, hasta el fondo. Y así, clavada en el eje del amor y agarrada a su cuello, me cogió y me llevó pegada a su vientre hasta el viejo sillón sin aflojar su abrazo ni salirse de la reguera, y me sentó para dar comienzo a la trilla del placer. Cargaba mi amante con un vigor sin desmayo, a lo que yo respondía, complacida en sobremanera, con avidos movimientos que le dieran mayor facilidad y placer. Besos, caricias y suaves susurros entraron en juego hasta que, al sentir su cálida rociada en mis entrañas, me vi transportada al mas exquisito éxtasis".
Me encontraba ahora de pie, tal y como me habían traído al mundo, ante mi juez, al que no parecía desagradar el panorama. No había, sin embargo, perdido yo del todo mi pudor, por lo cual sentía aun gran turbación ante el estado en el que me veía; pero mi buen galán, me colmó de halagos, lo que me enorgulleció enormemente el haber pasado la prueba con el beneplácito del docto.
Mi amigo, que me tenía a su disposición, quiso satisfacer su curiosidad hasta tal extremo que me colocó en todo tipo de posturas, luces y trasluces que imaginar se pueda, no sin permitirse pausas para besarme o las libertades que movían sus manos vagabundas, que ahuyentaban la verguenza y dejaban un calido arrebol de deseo allí por donde pasaban.
Y entonces, agotados todos los medios del deleite de la vista, mi compañero se arrancó la ropa y, entre el calor que guardaba la estancia cerrada y el ardor contagioso de la escena, se despojó de la ropa interior, dejando expuesta su carga que, orgullosa enarbolaba su ariete de cabeza monda y bermeja. Tiro de mí y me colocó cerca de su regazo, pues se encontraba de pie justo ante mí, y aproximando su particular ídolo a la dulce hendidura del placer, apuntó dentro y con ayuda de un empujoncito mío hacia delante, lo introdujo de una echándose mis muslos a sus caderas, y lo hundió, milímetro a milímetro, hasta el fondo. Y así, clavada en el eje del amor y agarrada a su cuello, me cogió y me llevó pegada a su vientre hasta el viejo sillón sin aflojar su abrazo ni salirse de la reguera, y me sentó para dar comienzo a la trilla del placer. Cargaba mi amante con un vigor sin desmayo, a lo que yo respondía, complacida en sobremanera, con avidos movimientos que le dieran mayor facilidad y placer. Besos, caricias y suaves susurros entraron en juego hasta que, al sentir su cálida rociada en mis entrañas, me vi transportada al mas exquisito éxtasis".
viernes
sábado
Love like winter
Hacía una semana que la luna aparecía en aquel cielo después de mes y medio de ausencia. Todo anunciaba la proximidad del invierno cuyo blanco fantasma envuelve en su inconmensurable mortaja todas aquellas tristes latitudes.
Los ricos se encerraban ya en sus mansiones, los pobres se enterraban en sus agujeros y los osos blancos entre los témpanos de hielo secular. Algunas aves hacían sus nidos en las grietas de los desgajados abetos, en tanto que otras levantaban el vuelo rumbo al mediodía en busca de nuevas primaveras. Los barcos dábanse a la vela a velocidad de vértigo, temerosos de quedar anclados en una mar helada.
Los campos, los puertos, los pueblos mismos se veían desiertos y abandonados. No parecía sino que una horrible epidemia había pasado por ellos, o que se aproximaba, amenazándoles, un desastroso conquistador.
En un salón triangular, tapizado y alfombrado, alumbrado por un ardiente tronco de teoso pino; huía el humo arremolinado. Dos personajes había en ese aposento. Dormía el uno sentado en disforme sillón de encina, tendría veinticinco años. Por el Mediodía hubiese pasado por feo, aunque al calor del hogar, no carecía de cierta belleza local. Enfrente de él, iluminada dulcemente, rezaba en silencio una mujer blanca como el alabastro, y hermosa y triste como las siempre marchitas flores de aquellas tristes primaveras.
Ella, en cuyo rostro se veían unas huellas de un dolor sin consuelo, clavaba los ojos en las juguetonas llamas del hogar... Más por si acaso los tornaba un momento hacia la sombría figura de él.
Una vez abrió el hombre los ojos repentinamente y sorprendió la tímida mirada que le dirigía su amante.
-¿Dormías? - murmuró ésta con voz dulce y apagada.
- Yo no duermo nunca...¿Por qué me mirabas de aquella manera?
-¡Es que os amo mucho!
Y se enjugó las lágrimas, y dejó de nuevo sus ojos al antojo de las llamas. Y ya no hablaron más, y habían hablado más que de costumbre.
Los ricos se encerraban ya en sus mansiones, los pobres se enterraban en sus agujeros y los osos blancos entre los témpanos de hielo secular. Algunas aves hacían sus nidos en las grietas de los desgajados abetos, en tanto que otras levantaban el vuelo rumbo al mediodía en busca de nuevas primaveras. Los barcos dábanse a la vela a velocidad de vértigo, temerosos de quedar anclados en una mar helada.
Los campos, los puertos, los pueblos mismos se veían desiertos y abandonados. No parecía sino que una horrible epidemia había pasado por ellos, o que se aproximaba, amenazándoles, un desastroso conquistador.
En un salón triangular, tapizado y alfombrado, alumbrado por un ardiente tronco de teoso pino; huía el humo arremolinado. Dos personajes había en ese aposento. Dormía el uno sentado en disforme sillón de encina, tendría veinticinco años. Por el Mediodía hubiese pasado por feo, aunque al calor del hogar, no carecía de cierta belleza local. Enfrente de él, iluminada dulcemente, rezaba en silencio una mujer blanca como el alabastro, y hermosa y triste como las siempre marchitas flores de aquellas tristes primaveras.
Ella, en cuyo rostro se veían unas huellas de un dolor sin consuelo, clavaba los ojos en las juguetonas llamas del hogar... Más por si acaso los tornaba un momento hacia la sombría figura de él.
Una vez abrió el hombre los ojos repentinamente y sorprendió la tímida mirada que le dirigía su amante.
-¿Dormías? - murmuró ésta con voz dulce y apagada.
- Yo no duermo nunca...¿Por qué me mirabas de aquella manera?
-¡Es que os amo mucho!
Y se enjugó las lágrimas, y dejó de nuevo sus ojos al antojo de las llamas. Y ya no hablaron más, y habían hablado más que de costumbre.
viernes
Middle finger up
Ayer iba con la pequeña Belén por la avenida de la complutense un poco upset (la vida no es justa; quien yo quiero no me quiere y quien me quiere no me gusta). Era hora cero y la fauna universitaria se empujaba por la acera. Y hablamos de estadísticas; si cada una de las personas que nos cruzamos tiene que encontrar a alguien, si todos han de emparejarse, cuántos se quedarían solos, si hay más hombres que mujeres, los orcos, Sauron, etc... Y la pregunta es; ¿es que hemos perdido el derecho a estar solos? Ya no se puede disfrutar del sexo, la televisión, el alcohol, las drogas blandas, los videojuegos y demás placeres de la jotavida en solitario. Por lo visto necesitamos a alguien. Hemos ganado la dependencia absoluta aun cuando ya sabemos ir al baño solitos. Pride joder, PRIDE; que el valor es el escudo más eficaz.
Es que, nadie dijo que fuera fácil. La vida te pone a prueba y es precisamente eso lo que hace que la movida sea interesante. Y ayer con Qi en el Foster, con una brocheta delante, me di cuenta de que no hemos evolucionado tanto: aquí aun se caza y se es cazado, y cuanto más difícil e imposible parece algo, más lo quieres (y quizás yo lo he puesto muy fácil, pero eso ya es otro tema).
Y somos vengativos, y el tiempo que tardamos en elaborar la retorcida venganza es tiempo que le restamos a construir nuestro propio imperio. No se trata de poner zancadillas ni cáscaras de plátano: se trata de morir como todos y VIVIR como nadie, que las horas muertas, muertas se quedan.
Siguiendo con la guerra ciencias-letras de Kike, la ciencia de la vida siempre será una asignatura pendiente, y especular sobre ella (unos peor, otros mejor) siempre será un arte. Que la vida son 3 días (o eso dicen los entendidos) y ya vamos por el segundo.
P.D: estoy hasta las mismísimas trompas de falopio de los prejuicios y las etiquetas. http://www.youtube.com/watch?v=aQoiMTnUkHY
Ajam, soy andaluza
Es que, nadie dijo que fuera fácil. La vida te pone a prueba y es precisamente eso lo que hace que la movida sea interesante. Y ayer con Qi en el Foster, con una brocheta delante, me di cuenta de que no hemos evolucionado tanto: aquí aun se caza y se es cazado, y cuanto más difícil e imposible parece algo, más lo quieres (y quizás yo lo he puesto muy fácil, pero eso ya es otro tema).
Y somos vengativos, y el tiempo que tardamos en elaborar la retorcida venganza es tiempo que le restamos a construir nuestro propio imperio. No se trata de poner zancadillas ni cáscaras de plátano: se trata de morir como todos y VIVIR como nadie, que las horas muertas, muertas se quedan.
Siguiendo con la guerra ciencias-letras de Kike, la ciencia de la vida siempre será una asignatura pendiente, y especular sobre ella (unos peor, otros mejor) siempre será un arte. Que la vida son 3 días (o eso dicen los entendidos) y ya vamos por el segundo.
P.D: estoy hasta las mismísimas trompas de falopio de los prejuicios y las etiquetas. http://www.youtube.com/watch?v=aQoiMTnUkHY
Ajam, soy andaluza
miércoles
Otoño. Bajadas de tensión.
A veces las cosas no salen como uno esperaba, pero eso es lo que hace que merezca la pena vivir.
No somos más que unos brotes endebles, pero nos cobija una fuerza, algo tan grande que nos ayudará a crecer. Somos insignificantes, pero soñamos con el día de primavera en el que florezcamos por fin.
No somos más que unos brotes endebles, pero nos cobija una fuerza, algo tan grande que nos ayudará a crecer. Somos insignificantes, pero soñamos con el día de primavera en el que florezcamos por fin.
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