martes

Pure Morning

Recuerdas aquel día
que fingimos ser bipolares,
disolvernos en el tiempo etílico,
querernos a más no poder
y pudiendo volar
con ayuda de las hélices
de la Quimera.
Nos declaramos República
y nos coronamos con ganas
presidentes de un estado
de fiebre federal.
Pintamos de sudor
aquella esquina
donde los Napoleones se follaban
a sus Josefinas.
Arpegiamos las aceras
y rasgamos la carretera
con canciones de cuatro acordes
en cejilla dos.
De alfombra Radiohead
y la música de fondo,
patrocinada por un viejo
colchón de muelles.
Y odiamos la mañana
que se abría paso
y chocaba contra el muro
de las lamentaciones
aquel sábado por la mañana.

domingo

Necesito tiempo sin tiempo.

Destejamos la memoria, de esta rueca del tiempo,
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
o tal vez mañana, del tiempo
cóncavo, azul profundo,
o ultravioleta, no importa el color.
Más allá de los grises páramos
que recorría aquel hidalgo
que soñaba con ser caballero y al fin lo fue.
Dejemos de recorrer el techo de mañanas frías,
de buscar cualquier agujero
donde enterrar la niñez.
Demos cuerda a ese insomnio nocturno,
déjame perder el tiempo entre los bemoles
y sueños sostenidos por la delgada línea
roja de tus labios.
Olvida el presente,
ya es el porvenir o el olvido,
acepta la limosna de los días
y el impuesto de las noches.
Y no te des prisa, pues
somos lentos prisioneros
de un tiempo descafeinado.

"TICKING AWAY THE MOMENTS
THAT MAKE UP A DULL DAY
YOU FRITTER AND WASTE THE HOURS
IN AN OFFHAND WAY".

viernes

MARINERO POETA

"Embelesada, sobre las piedras
sueña la barquilla, que un marinero
venía limpiando la orilla
entre espumas blancas
lo traían las olas
las "CANCIONES DEL PIRATA"
en vez de una caracola.
Cuando soplaba "EL VIENTO DEL SUR"
la "MAREJADA" era Literatura
y el faro destelleando luz
vestían su Caleta
cual si plata pura.
Los cantes del Beni de Cai
los bautizastes de caracolero
disfrazastes los amores
de "PEPA DEL MENTIDERO"
en "LAS MIL Y UNA NOCHES
DE TU HORTENSIA ROMERO".
Del Carnaval
tu fuiste pregonero
y de Nerón te cachondeaste
tu corona de mojarras
ceñía en tu frente ¡QUE CHIRIGOTERO!
¡Qué te importaba el planeta
si eras el Nobel caletero!
Mirando al mar
en las auroras escritas están tus notas
y a la orilla vuelven cada día
buscándote las gaviotas.

martes

Yo soy pelota de ping pong...

Inconstante y absurda,
irregular, accidentada,
Olvidadiza, despistada, torpe
mediocre a media jornada,
brillante solo a veces,
instintiva, fría y calculadora.
Una mala primera impresión,
sudaderas XL, vaqueros gastados,
desaliñada, pelirroja,
metro setenta de miedo y dudas.
Corriente como nadie,
especial como todos,
guitarra y voz,
intento de acertadas notas de piano,
ilustradora de imposibles,
contadora de mentiras
intento de literata.
Inmadura, el conejo blanco
que siempre llega tarde,
enamorada de los sábados por la mañana.
Nostálgica, renacentista,
ilusa, roja, amarilla y morada,
viajera, transoceánica.
Friolera, inconformista,
parlanchina, la sonrisa
de las diez de la mañana
mojada en leche con cola cao.
"Yo no soy yo,
soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pié cuando yo muera".

lunes

And now... Silence

Lo que esconde tu silencio
palabras rotas sobre un lienzo gris;
valores secos, heridas frías
que se llevan tu aliento.
El silencio esconde todo el dolor
reprimido, miles de engaños
ahogados en lágrimas sin consuelo.
Tu silencio juega con tus fracasos
más severos a aplastar furiosas promesas
incumplidas contra tu pecho,
historias doloridas.
En la quietud de la tormenta,
las estrellas se ausentan
y se esconden bajo un plato
de soledad y misterio.
Y calles abarrotadas de entes
inertes que sólo buscan un lugar
donde vomitar su absurda
y amarga tristeza.
Tienes el alma tan fría
que se han congelado tus sueños
en el regocijo de tu estómago vacío.
Desvencijada caja de resonancia,
desvalorizada por desnutridas convenciones.
Credo de perderlo todo sin darte cuenta.
Que te castigas entre traicioneros reflejos
y te purgas de toda esperanza
mientras Ana te sujeta el pelo.

martes

Tú sí que sabes bailar.

Burbuja de deseo, melodía real como soñada
Bailando con la fantasía sobre unas converse del 8 y medio.
Te imagino tumbado sobre el cráneo del sol
En ajetreo contínuo, entregado al círculo de llamas
Que corona el éxtasis en torno al banquete del amor,
Donde corren ríos de miel y se ahoga la agonía
Entre tus piernas aún tibias sobre el lienzo de la mañana.
Nidadas de caricias salvajes despiertan en lo más profundo del bosque,
Las miradas que volcaran sobre tu piel todas.
El temblor que inició tu delirio,
Pupilas que despiertan sobre tus hombros,
Ansiosas pinceladas de deseo.
Abrazo de mil enredaderas trepadoras,
Mi corazón resonante de música new age,
Tambor noctámbulo bajo tu piel.
Lagos de gemidos se escapan de los labios
Y al final la noche rompe en pequeños pedazos
El grito sempiterno, secreto tan bien guardado.
Sed que ya se apaga, fuego sofocado, sangre liberada,
Delicia en el pulso de tus muñecas y sábanas de sudor y saliva.
Aquí yaces; remoto, vertebrado, apolínea y dionisíaca figura
Que tambloroso desata los nudos en la penumbra inquieta.
Esta mañana se balancea el olvido en The Dark Side of the Moon,
Sueño de una noche de verano, secreto de bolsillo.
Y locura. Locura y quimera.

lunes

Nieve en polvo

A él no le gustaban tus medias de rayas, por eso te las arrancaba a la menor ocasión.
Esa noche aparcó la impersonalidad en zona de residentes, y barrió tu vergüenza a lo largo de los siete pisos, y alabó la desnudez de tu alma sobre un colchón Flex y la cubrió de húmedos elogios.

Esa noche descubriste cuan amplio es el mundo y el calor que dsprende el sol, esa noche tu cintura albergó un mar de mentiras que se agolparon en tu boca para no salir jamás. Y sudor y éxtasis y delirio.
Y en el bosque de sábanas de seda tú seguías notando lo firme que era su pasión entre tus piernas, hasta que todas las emociones se fundieron en un inconsistente sueño. Y volvisteis a dormir de espaldas; tú contando naufragios en el gotelé de la pared y él repasando la alineación de algún equipo de fútbol femenino del norte de Europa. Suecia tal vez. Porque Suecia es fría y porque te gustaban las descargas eléctricas que recorrían tu columna vertebral cada vez que su gélido aliento chocaba contra tus inseguros labios. Incluso te hacían gracia los comentarios frivolamente malintencionados del vecino de al lado, que en vano intentaba acallar las embestidas del carísimo cabecero de ébano contra el vasto muro de las lamentaciones.