jueves

Miss Italia 2015

Me he caído de la cama, ¡qué torpeza!
Pienso mientras ladeo la cabeza.
Bajo mi cama, algo ufano
Repta paciente un gusano,
Entre la sorpresa y el asco
Lo meto en un frasco.

Me dirijo hacia el aseo
Y como adivinando mis deseos
Pide clemencia el infeliz
Y promete en un ardid
Hacer realidad mis anhelos
Si a la cisterna no apelo.

Pues bien, bicho inmundo,
Lo primero es la paz en el mundo,
El diálogo entre civilizaciones,
Que enmudezcan los cañones.
Luego el fin de la pobreza,
Y ya si eso un poco de cabeza.

¡Ah! Y el cese de hostilidades
Entre Korea del norte y vecindades,
Y ser eternamente bella
Y que el chico del quinto me quiera,
Y dar un buen braguetazo
Y librarme de mi absurdo trabajo.

Pido también un sueldo vitalicio,
Que desfilar tanto es un suplicio,
Que me reconozcan por la calle
Y una casa en el valle.
¡Ay bichito hermoso!
¿Cumplirás mis caprichos presuroso?

De poco valen tus antojos
Poco honestos, pretenciosos,
Ya he oído bastante
De tus tonterías galopantes.
Ahórrate lamentos y penas
Y tira ya de la cadena.

Miss Italia 2015

martes

Cortar el césped.

El tren se acerca al andén; un enjambre de olores, colores y músicas irrumpe en la estación. En seis horas cruzaré la frontera. Me precipito sobre el asiento como una cascada, fusionándome capa a capa: la tela vaquera, el plástico, los raíles, los cimientos de la ciudad.
La oscuridad exterior transforma el cristal en un espejo perfecto. Soy hija del Drama, reptando sobre la selva de asfalto como un animal salvaje, furibundo debido a la falta de sueño. Me camuflo en la hierba más alta, pululo por calles obscuras, donde mi disfraz de normalidad se resquebraja, y una brisa inocua inunda mi pecho.
Desenmascaro el rostro de todos los reyes de todas las monedas que caen de todos los bolsillos de todos los pasajeros de este tren, y éstas me arrastran hasta el fondo del mar. Las algas se enredan en mis piernas y me arrastran. Me ahogo entre peces abisales y arrecifes del coral más brillante. Espero que la marea me devuelva a la playa, pero este ciclo lunar se eterniza sobre la superficie serena del agua.
Emerjo entre el traqueteo, el horizonte surge entre verdes colinas. “Solo consumo drogas legales”.
Pastilla para olvidar.
Pastilla para la tristeza.
Pastilla contra la apatía.
Pastilla para dormir.
Pastilla para llegar al final del túnel.
Pienso en los que trabajan en el turno de noche, en cómo arrastran las suelas de sus zapatos sobre el suelo encerado, y me los imagino con cabezas de animales; de vacas, de ovejas, de cabras. Los pasillos se evaporan entre verdes prados y solo queda ganado.
Mi cerebro se agita con la evocación de una canción, el río fluyendo, las gaviotas, el viento moviendo los finos gránulos de arena que caen entre mis dedos.
Al abandonar el vagón me llega el olor sublimado de la playa, el rumor de las olas se extravía entre las voces de la megafonía.
Tengo miedo de dejar la estación.
Puede que la hierba ya no esté tan alta.
Puede que más allá de las vías sólo esté el purgatorio.

miércoles

Sucedió en Manhattan

La noche se adivinaba clara…, literaria.
Mi cuerpo exigía poesía,
y me tatuó, prolongadas, lúbricas,
sus caricias en la vertiente de mi cadera,
frontera entre la timidez y la osadía.
Improvisé, 
sin esperar el clarividente hálito de las musas, 
estrofas de colores.
Temblaba toda mi estructura
a cada vendaval de rimas inéditas.
‘Quiero más lírica’,
y grabó un soneto en cada pecho,
música danzando en círculos
alrededor de las cumbres erguidas. 
Insistía en  los caminos,
focales y sosegados  verso a verso.
Tenía el capricho
de un terceto en mis costillas,
exaltando la aloja de la belleza,
y en auge las ganas,
me escribió con pulso firme
y labios encendidos,
una epopeya gloriosa,
como las de los rapsodas de ayer,
ante el paso franco de mis muslos.
Recorría la senda estirando el relato, sosegado.
Callejeaba por entre lustros y horizontes,
cada cual más remoto, más soberbio
del torrente de fuego a la gruta,
del prominente valle al acantilado.
Comparece al fin, febril y sudoroso,
ante el umbral palpitante de la vida,
donde se mecen los tiempos,
a probar el fruto prohibido
y romper todos los mandamientos.
“Llévame más allá de lo extraño y lo prohibido,
hasta donde sin ti nunca he llegado.”
La población reducida a una habitación,
sin frenos, sin barrotes.
Y la cama transformada
en una espumosa tempestad sin truenos.

lunes

Obsidiana

Caen mis fronteras a medida que conquistas mi geografía. Te cedo mi fuerte, la región de mis palabras es tuya. Me encuentro hoy indefensa, mientras tu ejército se desliza, diligente, entre botones, lazos y cremalleras, banderas blancas ondean en las murallas. Aproxímate más, cúbreme entera, encadéname a ti, detente brevemente en mi cintura, rodéame en caricias circulares, y explora el resto de mi arquitectura, con paso franco a todos mis lugares.
Me rindo, recórreme sin tregua en los arpegios, arráncame las voces que en mí yacen, despiértame de este sueño de labios sobre el vientre, de labios vagabundos.
Si apresurado, detenerte quiero; 
si en lentitud, acelerar la marcha; 
si en gentileza, brusquedad exijo; 
si en arrebato, rogaré la calma.
Navégame entre muslos, que ya llega rodando irracional el huracán. Atrinchérate en mis entrañas, que reviente en mí tu furia de emociones irrumpiendo en mis húmedos rincones la dulce intensidad que he presagiado. Y al expirar los últimos gemidos, sumérgete en quietud, late conmigo, enciérrame en tu abrazo, estrecha el cerco, anúdate a mí con lazos perdurables. 
Dormita la luna, obstinada noctámbula, en la callada oscuridad difusa. Ya en cascada se cierran los ojos a la dulce muerte, profusión balsámica que nos inunda de delicia. Y yacemos jadeantes, yuxtapuestos, fuera de nuestros cuerpos. 

So...

Eres una cascada de oportunidades,
Eres una línea curva hacia arriba,
siempre hacia arriba.
Eres lo preciso de este Cosmos,
una oda al desorden.
Eres el cuarto intento,
una cover, un latido.
Eres la primera chispa de este Big Bang,
Eres autónomo de sonrisas,
la tormenta imperfecta,
Eres un adentrarse mar adentro
en una barca de infinitos,